Günther Oettinger, Comisario de Energía de la Comisión Europea.
La Unión Europea y el papel de la Bioenergía
miércoles 1 de febrero, 2012
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¿Qué oportunidades ofrece el desarrollo de la bioenergía en Europa?
En la UE, en torno al 5% del consumo final de energía hoy proviene de la bioenergía. Las proyecciones hechas por la Comisión Europea indican que el uso de la biomasa se puede doblar, y que contribuirá más o menos a la mitad del esfuerzo en renovables necesario para lograr el objetivo del 20% propuesto para 2020.
La mayor parte de este potencial puede realizarse a través del uso sostenible de la biomasa local. La Agencia Europea de Medio Ambiente ha estimado que alrededor de 235 Mtep de biomasa podrían estar disponibles en la UE de aquí a 2020 sin dañar el medio ambiente.
¿Cuáles son los principales retos que enfrentamos para el desarrollo de la bioenergía en Europa?
El principal desafío, en mi opinión, es garantizar que se creen cadenas de suministro eficiente de bioenergía. Para lograr esto, es necesario llevar a fin una gran cantidad de esfuerzos en curso:
- (a) la normalización de los tipos de combustible de biomasa, como los “pellets”, para garantizar la fiabilidad y seguridad de uso,
- (b) la mejora en la eficiencia de producción y uso de la biomasa,
- (c) el desarrollo de mercados para la biomasa tanto a nivel local como europeo, y
- (d) garantizar que la legislación ambiental y afines sea respetada en la producción de biomasa.
Este último punto es particularmente necesario, ya que hoy más de dos tercios de la biomasa sólida y gaseosa consumida en la UE para energía provienen de productos de los bosques y de la agricultura europeos y una gran parte son residuos de cultivos agrícolas y forestales.
La legislación actual de la UE en el ámbito de la agricultura y la selvicultura ya da ciertas garantías de gestión sostenible. Además, con la aprobación de la directiva sobre energía renovable, han sido introducidos criterios de sostenibilidad en el uso de biocarburantes para el transporte.
Con la intención de asegurar el uso eficiente de la biomasa, la Comisión también recomendó a los Estados Miembros racionalizar sus sistemas de apoyo dando prioridad a las instalaciones de calefacción y electricidad que logren la mayor eficiencia de conversión de energía.
¿Qué papel jugará la bioenergía en el cumplimiento de los objetivos del 2020 impuestos por la Directiva de Renovables?
Como ya he dicho, nuestras proyecciones sugieren que el consumo de biomasa en la UE se duplicará de aquí a 2020.
Estas expectativas tienden a ser confirmada por los Planes de Acción Nacional de Renovables que los Estados Miembros han presentado a la Comisión el pasado junio. La biomasa y la energía eólica son las dos tecnologías principales en las que los Estados Miembros se basarán para alcanzar sus objetivos nacionales. Esto significará más empleos y un mejor desarrollo económico y social de las regiones europeas.
¿Cuáles son los principales retos que han de superar los empresarios bioenergéticos en Europa a medio plazo?
Creo que los principales retos son de dos tipos; en primer lugar, la bioenergía tiene que competir con otras fuentes de energía y desarrollar proyectos viables a nivel local o más amplio. Los empresarios tienen que asegurar cadenas de suministro sostenibles de la biomasa, no solo desde una perspectiva económica, sino también desde el punto de vista ambiental. Por tanto, no basta con tener buenos conocimientos técnicos, además tienen que ser conscientes de la amplia gama de necesidades locales y nacionales relativas a la protección del medio ambiente, las políticas locales de uso del suelo, etc…
Dado que la normativa varía de localidad en localidad, ya es un gran reto para los empresarios conseguir que los proyectos se materialicen de forma rápida. Sin embargo, la Directiva de Energías Renovables establece que los Estados Miembros deberán simplificar las diferentes normativas, y será la propia Comisión quien haga un seguimiento para que los problemas causados por las barreras administrativas se vayan mitigando.
En segundo lugar, todavía hay una revolución técnica que ha de tener lugar en el ámbito de la bioenergía: la puesta en el mercado a escala comercial de los combustibles de segunda generación. La innovación en esta área logrará un uso más eficiente de los recursos, que dará respuestas económicas y ambientales de las voces más preocupadas con el desarrollo de la bioenergía. La Comisión seguirá promoviendo el desarrollo de la segunda generación y, también, tercera generación de combustibles y plantas a través de sus programas de investigación y desarrollo tecnológico, y alienta a los Estados Miembros a hacer lo mismo.
Entrevista de Marcos Martín/AVEBIOM
Publicada en BIE nº9
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